¡¡¡Jugamos como nunca y perdimos como siempre!!!

Esta frase, muy repetida con la selección mexicana, es una que, en estos momentos, ronda en algunos equipos de campaña. Resulta que algunas campañas tienen una imagen extraordinariamente exitosa; es vistosa en redes, en tierra, en impacto, en alcance; es decir, se está “jugando como nunca”. Ninguno se hubiera imaginado este buen desempeño, ni el equipo de campaña, ni el candidato (a), ni la sociedad. Es realmente un “juego extraordinario”. Sin embargo, no basta con lo que se proyecta externamente. Para ganar unas elecciones, es preciso que se atiendan todos los aspectos que aseguran el triunfo. TODOS LOS PROCESOS SON IMPORTANTES.

Al momento de culminar este escrito, cuando faltan 39 días para el día de la elección, al revisar campañas, algunos equipos se encuentran con situaciones inverosímiles. No se da crédito a lo que se observa. Resulta que algunos integrantes del equipo estratégico no se llevan entre sí, se cierran las puertas entre ellos mismos; los que son proveedores de información estratégica no confían en el equipo que va a procesar la información. Por lo tanto, se asfixian entre ellos mismos. O de manera inexplicable, las decisiones cupulares no consideran la fuerza de la base y les “cortan alas” a los que podrían volar y los condenan a andar como aves de corral cuando tienen alas de águila.

Una campaña ordenada atiende de manera especial el proceso de detección, que es la identificación de los simpatizantes que están dispuestos a votar por el proyecto. Sin detección adecuada -detección es un encuentro significativo, es un mínimo de conquista-, cuando la detección no cuenta con esos mínimos, entonces esta no es segura y solo se convierte en entregar listas y más listas. Así, la movilización corre el riesgo de llevar a votar a quienes forman parte del equipo contrario. Si a estas alturas tu listado de detección tiene un porcentaje abajo del 25 % de la meta establecida, preocúpate en serio. De ser así, en adelante, todo será improvisación, simulación y entrega de situaciones falsas.

La situación empeora si las listas provienen de acuerdos con líderes que no han sido los liderazgos tradicionales con los que has trabajado y son de listas de distintas corrientes, grupos o partidos que no integran tu alianza. Auditar estas listas es una obligación; no hacerlo traerá consecuencias contrarias al propósito.

Cuando un equipo, a estas alturas de la campaña, se encuentra en esta situación, es preciso invocar a los héroes de la campaña, aquellos personajes de carne y hueso que saben que no hay de otra, y que este es el momento de enfrentar la simulación. TODOS PIERDEN SI SE SIGUE SIMULANDO. Estos héroes ¡¡¡SÍ existen!!!, y están en el equipo de campaña, o muy cerca de él, para ser llamados a “sacar a este buey de la barranca”. Solo se requiere hacer un alto en el camino y dar un golpe de timón. Para lograr que en lo que resta de la campaña exista una disciplina de ganadores, se debe buscar lo siguiente:

Unidad, en la diversidad. No pido que todos se amen, por lo menos sopórtese para mirar juntos por el triunfo del proyecto.

Enfoque en lo importante. Se debe detectar al doble de los que se necesitan para ganar y contar con el 100 % de los representantes de casilla y representantes generales. Estos dos elementos son lo mínimo en lo que deben de concentrarse. En estos dos temas, la regla es “hágase lo que se deba, aunque se deba lo que se haga”. Sin unidad, y enfoque en lo importante, se “jugará como nunca y se perderá como siempre”.

Pero hay una esperanza, ahí, muy cerca, más cerca de lo que imaginamos, se encuentra él, o la militante que no está dispuesta a perder todo lo que se ha alcanzado. A lo mejor eres tú que me está leyendo. Si eres tú, ¡¡¡No tardes!! ¡¡No se debe perder el tiempo!! Toma el timón y exhorta a todo el equipo. Debe ser en equipo; ya no es tiempo de caudillos. Debes invitar A TODOS a tener la altura que se necesita para llevar a esta campaña al triunfo por el que en muchos años han trabajado.

Define las prioridades, hazlo pronto y bien, desde tu realidad, compromete a los que lo llevarán a cabo y, con una disciplina de milicia y una precisión de reloj, haz que todo se realice como debe de hacerse para alcanzar la epopeya de lograr el triunfo.

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